¿Cómo practicar el mindfulness?

 

Cada vez más abrimos las puertas de nuestra vida al bienestar personal. Igual que cuidamos nuestro tiempo saliendo a caminar, relajándonos o tomando nuestra Infusión Bio Honest, damos pasos también hacia los cuidados de aquello que no se ve, pero se siente: nuestra mente y todo su ilimitado mundo.

Aprender a ser y estar en el presente, en un mundo que se mueve frenéticamente al futuro, es importante y el mindfulness es un gran aliado. Si sigues por estas líneas te contamos qué es el mindfulness, para qué sirve y cómo practicarlo.

 

 

 Atención plena: ¿qué es el mindfulness?

 

Aunque existen otros métodos de meditación más conocidos, lo cierto es que el mindfulness ha ganado posiciones en los últimos años. Existen ciertos estudios que avalan la eficacia de este tipo de meditación en el logro del bienestar, la reducción del estrés y la depresión entre otros beneficios.

Pero vayamos a lo que importa qué es y cómo se practica. El mindfulness es un tipo de meditación plena o consciente. Está basada en el aquí y ahora y conjuga la atención en los sentimientos, pensamientos y sensaciones libre de juicios. Es muy importante tener esto en cuenta, el mindfulness nos enseña a no juzgar nuestras emociones como buenas o malas, deseables o no. Simplemente, las identifica, nos hace conscientes de ellas y nos ayuda aceptarlas y obtener respuestas creativas.

 

 

Empieza a practicar mindfulness 

 

Ahora que entendemos el concepto es hora de pasar a la acción y saber cómo se practica el mindfulness

 

1.       Constancia: se aconseja practicar media hora al día. Aunque si te estás iniciando puedes probar con 10 minutos, al principio puede no ser fácil y no hay que frustrarse por ello. Así que mejor empezar poco a poco.

 

2.      Comodidad: la mejor manera de alcanzar esta atención plena es hacerlo en un lugar cómodo, tranquilo, sin distracciones ni ruidos. Busca un espacio de confort donde te encuentres a gusto y siéntate en una posición cómoda y con la espalda recta.

 

3.       Respiración: Realiza respiraciones hondas para relajarte y tener un primer punto de concentración, pero no centres tu pensamiento en ello.

 

4.      Atención: escucha las respuestas de tu cuerpo, ve fijándote en detalles como las palpitaciones, el movimiento involuntario de los ojos, etc. Esto ayudará a ir dirigiendo el foco de atención en tu entorno y emociones para aprender a tener más control y sentirnos en el presente.

 

Puede que al principio no te resulte tan sencillo aprender a practicar mindfulness, pero sé paciente, poco a poco encontrarás la forma de alcanzar esa consciencia plena y atención que te recompensará con un estado mental de paz y calma que sin duda vas a agradecer.